Educando al Peatón
2009-06-26
Reproducción de editorial de Diario Expreso del viernes 26, de Junio de 2009
La campaña que lleva a cabo la Comisión de Tránsito de Guayas para educar al peatón, está dando resultados positivos; más que la sanción económica que se impone a los peatones que no respetan las leyes y reglamentos del tránsito urbano, importa la instrucción que reciben por cada agente; ese es el objetivo primordial.
Sabemos por las estadísticas que un buen porcentaje de accidentes de tránsito vehicular, algunos de ellos con víctimas fatales, son causados por personas que utilizan mal las aceras y calles, olvidan los lugares señalados para la seguridad, no respetan los semáforos y muchas veces, demostrando una falta de cooperación increíble, no hacen uso de los de los pasos peatonales elevados que existen en los lugares más congestionados. Con esta actitud están atentando contra su propia seguridad, y esto es increíble.
Este Diario ha planteado que la educación vial, así en términos generales, debe ser materia que conste en los programas de estudio de todos los planteles, pues constituye un aspecto importantísimo de la llamada educación social. La vida moderna, el crecimiento de las ciudades, su rediseño en cuanto a las vías, imponen una conducta adecuada de los ciudadanos; se podría decir que hay que "saber" vivir en las ciudades, y esta es una forma de adaptar a las personas a las circunstancias que la rodean, en lo cual consiste el principal aspecto de la educación.
Se ha comenzado por Guayaquil la campaña, que se extenderá a todo el país desde luego, y es necesario aplaudir y apoyar este esfuerzo; darle la importancia que tiene en la vida citadina; sin embargo, lamentablemente, no hay esa respuesta; por el contrario, se están viendo los detalles para encontrarle defectos, que pueden haber, pero eso debe superarse. Uno de los argumentos que más se esgrime para desmerecer esta campaña, es que constituye un abuso el detener a los peatones que no tienen documentos, particularmente su identificación, es parte de la seguridad, y quien no los tiene debe acostumbrarse a llevarlos; pero no se "apresa" al ciudadano indocumentado, sino que se lo retiene hasta que alguien presente los documentos que establezcan la identidad de las personas, entre otras cosas, su nacionalidad. Una vez exhibidos esos documentos, queda en absoluta libertad.
Respetar las leyes y reglamentos es una necesidad para vivir en una colectividad urbana; el desarrollo citadino se expresa especialmente en el aumento de vehículos de transporte masivo y privado; Guayaquil tiene, además, una característica especial: como las oficinas administrativas adonde debe acudir el ciudadano están en el centro de la urbe, en las mañanas absorbe una gran cantidad de personas de otros sectores; y terminada la labor, se produce el fenómeno contrario; un traslado masivo en uno y otro sentido en ciertas horas llamadas pico, que son las difíciles.
La campaña que lleva a cabo la Comisión de Tránsito de Guayas para educar al peatón, está dando resultados positivos; más que la sanción económica que se impone a los peatones que no respetan las leyes y reglamentos del tránsito urbano, importa la instrucción que reciben por cada agente; ese es el objetivo primordial.
Sabemos por las estadísticas que un buen porcentaje de accidentes de tránsito vehicular, algunos de ellos con víctimas fatales, son causados por personas que utilizan mal las aceras y calles, olvidan los lugares señalados para la seguridad, no respetan los semáforos y muchas veces, demostrando una falta de cooperación increíble, no hacen uso de los de los pasos peatonales elevados que existen en los lugares más congestionados. Con esta actitud están atentando contra su propia seguridad, y esto es increíble.
Este Diario ha planteado que la educación vial, así en términos generales, debe ser materia que conste en los programas de estudio de todos los planteles, pues constituye un aspecto importantísimo de la llamada educación social. La vida moderna, el crecimiento de las ciudades, su rediseño en cuanto a las vías, imponen una conducta adecuada de los ciudadanos; se podría decir que hay que "saber" vivir en las ciudades, y esta es una forma de adaptar a las personas a las circunstancias que la rodean, en lo cual consiste el principal aspecto de la educación.
Se ha comenzado por Guayaquil la campaña, que se extenderá a todo el país desde luego, y es necesario aplaudir y apoyar este esfuerzo; darle la importancia que tiene en la vida citadina; sin embargo, lamentablemente, no hay esa respuesta; por el contrario, se están viendo los detalles para encontrarle defectos, que pueden haber, pero eso debe superarse. Uno de los argumentos que más se esgrime para desmerecer esta campaña, es que constituye un abuso el detener a los peatones que no tienen documentos, particularmente su identificación, es parte de la seguridad, y quien no los tiene debe acostumbrarse a llevarlos; pero no se "apresa" al ciudadano indocumentado, sino que se lo retiene hasta que alguien presente los documentos que establezcan la identidad de las personas, entre otras cosas, su nacionalidad. Una vez exhibidos esos documentos, queda en absoluta libertad.
Respetar las leyes y reglamentos es una necesidad para vivir en una colectividad urbana; el desarrollo citadino se expresa especialmente en el aumento de vehículos de transporte masivo y privado; Guayaquil tiene, además, una característica especial: como las oficinas administrativas adonde debe acudir el ciudadano están en el centro de la urbe, en las mañanas absorbe una gran cantidad de personas de otros sectores; y terminada la labor, se produce el fenómeno contrario; un traslado masivo en uno y otro sentido en ciertas horas llamadas pico, que son las difíciles.
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